Repoblar es caminar a la autonomia y soberania alimentaria asi como energetica
Cada pueblo es un mundo, y eso hay que respetarlo Uno de los errores más graves de las políticas de repoblación es el tratamiento uniforme. Se diseñan programas generales, se reparten subvenciones con criterios de fotocopia y se espera que todos los pueblos reaccionen igual. No funciona así. Cada pueblo tiene: • Distintas condiciones geográficas y climáticas. • Distintos recursos naturales. • Distinta historia, distinta estructura social, distinta memoria. Por eso, el primer paso es estudiar cada pueblo de manera independiente. Conocerlo. Escucharlo. Entender qué tiene y qué le falta. Y a partir de ahí, sentar en la misma mesa a los pueblos cercanos, para diseñar proyectos viables y sostenibles que respeten la identidad de cada uno, pero que también miren más allá.
Y en esa mesa, las ciudades de autonomía —las cabeceras comarcales, los núcleos con servicios— deben estar presentes. Porque el mundo rural no vive aislado: necesita engranar con las ciudades para que el conjunto funcione. Y más adelante, con el modelo en funciones, no solo habremos repoblado, habremos logrado que nuestros pueblos sean células vivas. Pero el objetivo supremo además de preservar la cultura, nuestra historia, nuestras raíces, es la de lograr la autonomía y soberanía alimentaria y energética.
Nuestros pueblos son una parte integral de lo que nuestra región y nuestra España necesitan a fin de ser soberanos en todos sus rincones.
René Escobar www.casaescobar.es
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